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El capitalismo del deseo

25 Feb

No es necesario recordar que el capitalismo nace con una nueva forma de producción surgida de la mano de la revolución industrial. Ahora bien, hoy el capitalismo parece que continúa gozando de buena salud, aunque cuando mentamos su nombre debemos advertir que no se trata de las mismas condiciones de su surgimiento.

Hace más de un siglo atrás, quienes producían en las fábricas (los obreros) no eran los consumidores de los mismos productos que ellos hacía. Henry Ford fue quien, reduciendo los costes de la producción en serie, posibilitó que sus productos fueran comprados por los mismos obreros. Este no es un dato menor puesto que provocó un cambio sustancial en el funcionamiento del capitalismo, a través de la incorporación de nuevas maneras de producir y de consumir; lo que abrió las puertas al marketing.

Uno de los pioneros en advertir esta cuestión fue Edward Bernays (sobrino de Freud), que en 1923 remarcó la necesidad estratégica de crear ‘deseo’ entre los consumidores para aumentar la competitividad empresarial. Entonces el motor del capitalismo deja de estar del lado de la industria para desviarse hacia la construcción de objetos como valor de deseo; de un deseo masivo de los consumidores.

Así, para que el capitalismo funcione hoy debe producir subjetividad, tanto en el trabajo como en el consumo. En ambos planos la subjetividad ha devenido algo muy distinto de aquello que era en los orígenes del capitalismo. En la primera fase del capitalismo, antes que nada era preciso producir y después, quienes podían hacerlo, consumían. Actualmente primero se genera el objeto de deseo (a través de la publicidad y el marketing) y luego aparece la producción material.

Esta situación, tal como señalan Deleuze y Guattari, nos muestran que en la actualidad impera un capitalismo social y del deseo. En donde el deseo se vuelve una cosa estandarizada que no atiende a las individualidades subjetivas, sino que todo el mundo debe tener el mismo deseo de consumir un determinado objeto. En este sentido, el valor de un determinado objeto está relacionado con criterios, juicios, deseos de los consumidores y no sólo con el trabajo y su organización. Así el deseo se liga con una constelación de creencias compartidas en torno a un objeto de deseo.

La forma actual del capitalismo enclaustra la subjetividad en una serie de dispositivos contradictorios, binarios y heterogéneos. De un lado se ensalza la individualidad, el deseo y la voluntad de cada sujeto para tomar decisiones propias (como si fueran soberanas), y por otro lado se estandariza el deseo dentro de un componente que nos sobrepasa a los sujetos.

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3 Respuestas a “El capitalismo del deseo

  1. filosofart

    septiembre 5, 2012 at 2:52 am

    Este artículo está buenisimo, que buena manera de aplicar la Filosofía, yo pretendo lo mismo pero encuentro poco que leer al respecto, me gustaría que actualizaran más a menudo y si me dejan poder apoyarlos con algunos artículos.
    Saludos

    Jorge Camiro Bobadilla
    Filósofo

     
  2. Filoempresailoempresa

    octubre 1, 2012 at 3:07 pm

    Gracias por tus comentarios, Jorge!

     
  3. Filoempresa

    octubre 25, 2012 at 2:21 pm

    Gracias Jorge, en eso estamos!!!

     

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