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CAMBIAR “GASTO” POR “INVERSIÓN”

06 Feb

 

Ante el empuje de la inestabilidad económica y la fluctuación del mercado las organizaciones suelen actuar de manera conservadora. Es lógico, nadie quiere verse inmerso en un torbellino de cambios involuntarios, cuyo final se traduce en pérdidas de rendimiento, de beneficios, de posicionamiento e incluso de reconocimiento sectorial. Ya se escuchan por los despachos y pasillos la voz que anuncia grandes recortes en gastos.

Sin embargo cuando esta reducción de gastos es entendida por la dirección como ausencia de inversión, la organización pasa de tomar medidas de control a ser víctima de una ceguera total.

No resulta dislocado asegurar que la planificación inteligente de la inversión puede asegurar a la organización recursos para destacarse en situaciones poco favorables.

La inversión mesurada permite un aumento en la calidad de los servicios internos, incidiendo positivamente en la satisfacción del empleado que se siente seguro ante las dificultades del entorno. De esta manera es fácil mantener un nivel alto en el rendimiento y la retención del personal, lo que deriva en una percepción positiva por parte del cliente, quien no duda en revalorizar el sentimiento de conformidad con la organización.

En este tránsito cíclico de indefinición económico-mercantil asegurar la satisfacción del cliente es la piedra angular para la supervivencia de las empresas.

Si el cliente pierde la confianza hacia la organización por que detecta que no es capaz de afrontar los cambios adversos, la fidelización de los clientes activos y la captación de los potenciales será un problema añadido a la gestión interna de la empresa. Sin clientes fieles el crecimiento de beneficios se congela y la rentabilidad pierde fuelle.

Las organizaciones de lucidez ágil vuelcan sus esfuerzos en una doble planificación inversora, a saber:

1. Invierten su tendencia conservadora del concepto de “gasto”, sustituyéndolo por el de “gestión de la inversión”.

2. Vuelcan recursos para dinamizar diseños y desarrollos ajustados a la realidad del entorno, puesto que de él depende la calidad de supervivencia de ellas mismas.

Recordemos que el control excesivo asfixia, más aún cuando las circunstancias no son tan positivas como se desearía.

Filoempresa: Godofredo Chillida+Gabriela Berti.

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