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Cultura organizacional. La importancia de la economía creativa.

29 Dic

El día 4 de diciembre de 2007 se inauguró en Sao Paulo (Brasil) el Forum Internacional sobre Economía Creativa, compuesto por veintinueve especialistas de once países que buscan identificar el potencial del arte y la cultura como fuente de ingresos. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) calcula que el 8% del Producto Bruto Interno (PBI) mundial corresponde a lo que se llama: ‘economía creativa’.

Este encuentro procuraba vislumbrar el impacto de la cultura en la economía y de qué manera ésta refleja sus efectos en cuestiones sociales y financieras. Sin embargo hay algo que no quedaba manifiesto en las bases de este Forum (al menos en la información que circuló): la importancia fundamental que tiene la cultura organizacional dentro de los diferentes proyectos que mueven la denominada ‘economía creativa’.

La idea de “cultura organizacional” está referida a la dinámica que una organización establece para cubrir sus necesidades y la de sus entornos, para tomar diferentes estrategias, gestionar procesos, innovar creativamente y maximizar su rentabilidad. La cultura organizacional se hace evidente, sobre todo, en la manera de gestionar (cumplimiento de objetivos y su impacto); en los comportamientos que mantiene como organización, los conocimientos que genera y cómo comunica sus decisiones; los compromisos individuales y grupales de quienes la integran.

Evidentemente este tipo de cultura organizacional tiene un impacto directo en la comunidad y en la política que, por supuesto, redunda en los factores económicos y también necesita, para su funcionamiento, de las organizaciones sociales.

En este sentido, es relevante recordar la idea de Comunidad Política, tal como Aristóteles lo ha señalado algunos siglos atrás: la política de una comunidad debe estar marcada por una serie de fines compartidos, de otra manera no podríamos hablar de comunidad. Quien está al frente de un proyecto que trabaja en y para la comunidad necesita descubrir y fomentar las coincidencias compartidas por los miembros de la organización.

Esta parte visible de la cultura organizacional que se hace presente en la economía es, en realidad, el efecto de cómo lo que algunos llaman factores moldeadores primarios de una cultura (misión, visión, valores, mitos, principios, normas) son percibidos, valorados y experimentados por las personas que componen las organizaciones (sociales, comunitarias, de trabajo, etc.), así como la manera en la que son percibidos por sus entornos.

La cultura de la innovación y de la creatividad requiere una gran dosis de proactividad, como un medio eficiente para alcanzar sus objetivos. No obstante, para lograrlos, resulta imprescindible consensuar los vínculos y el impacto que los factores moldeadores primarios pueden producir. Remarcar el impacto de la cultura en la sociedad sin fomentar, en primer lugar, una sana cultura organizacional, equivale a una impostura (como quien se pone el disfraz de ‘creativo’), olvidando que los aspectos modeladores (valores, consenso, flexibilidad, etc.) de una buena gestión no son un añadido para hacer que la economía crezca sino que son uno de los factores esenciales y los motores del funcionamiento social, político, económico y organizacional.

Filoempresa: Godofredo Chillida+Gabriela Berti.

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