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¿SABEMOS LO QUE DECIMOS?

23 Abr

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Somos muchos los convencidos de que las relaciones y actividades empresariales se mueven en terrenos conflictivos pero ¿cuántos reconocemos que nuestra organización también reside en este espacio turbulento?. La realidad obliga a reconocer que si estamos inmersos en la dinámica de mercado no sólo no padecemos situaciones conflictivas sino que también las provocamos.

Las organizaciones se afianzan a través de la palabra (que también es acto) compometiéndose con la narración y la semántica compartida, de manera que crean el marco en el que se diseña y desarrolla el desempeño diario. Sin embargo no solemos prestar atención a nuestra expresión dentro de la práctica laboral. No nos detenemos a averiguar qué queremos decir con lo que decimos, casi no nos importa si los demás nos entienden o no y, aún es más, no adquirimos consciencia de las repercusiones de nuestras palabras y de nuestros modos expresivos; lo que deviene en un caldo de cultivo excelente para la aparición de conflictos.

Cuántas veces hemos oído (e incluso dicho): ” (X) es incapaz de tomar una decisión clara en situaciones de presión”. ¿Qué quiere decirnos el emisor de este juicio?. ¿Está aportando una característica propia de (X) o está sentenciado a (X) con su expresión “incapaz”? Para el emisor parece evidente que (X) siempre actuará de la misma manera y le cierra cualquier posibilidad de cambio, de hecho pretende anticipar lo que ocurrirá en el futuro a partir de diferentes experiencias pasadas, de esta manera ofrece una imagen determinista de configuración personal de (X) a la audiencia que escucha su juicio.

Si esta es la verdadera intención del emisor, está negando la capacidad de prendizaje de (X), de manera que no lo considera capaz de cambiar de conducta en próximas ocasiones. Por medio del aprendizaje (X) podría añadir nuevas prácticas, al obtener herramientas que le permitieran variar de patrón de actuación. Es decir, negarle la capacidad de aprender es retirarle la confianza en el desarrollo de su capacidad innovadora. Eso, en el mundo organizacional actual, se convierte en en una acusación demasiado grave como para lanzarla al espacio público libremente, sin pensar en las consecuencias personales y laborales que puede acarrear.

Como vemos la emisión de un juicio encierra mucho más que una mera opinión, afirmación u ocurrencia.

La sanidad económica de una empresa también depende de la gestión controlada del discurso narrativo desarrolado en su seno, pues de esa manera podrá prever (de acuerdo a un correcto plan de formación) ciertos conflictos y enfrentamientos que de lo contrario supondrían la inversión de tiempo-capital adicional sin rédito directo.

filoempresa= Gabriela Berti + Godofredo Chillida.

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