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ACCIÓN RACIONAL Y EFICIENCIA CORPORATIVA

19 Ene

Insistir en los beneficios del funcionamiento eficiente de una empresa, corporación u organización, sería hablar de verdades que se caen de maduras. Pero lo que sí, quizás, pueda ser interesante, es pensar el alcance de las acciones necesarias que hay que llevar a cabo para lograr la eficiencia.

Primero habría que reflexionar sobre los ámbitos en los que se desarrolla la esa ‘acción eficiente’. Como mínimo hay dos esfera: la interna (alcanzar la armonía en el seno de la organización) y la externa (que requiere una adaptabilidad móvil a las exigencias del entorno social, del mercado, etc.). Para lograr la eficiencia es oportuno asumir un desarrollo de la acción que se ajuste a un plan de: ‘acción racional’.

La filosofía ha ahondado en este tema y puede ofrecer buenas herramientas para la acción racional. En buena parte, este tipo de acciones, son parte intrínseca de la praxis pensamiento filosófico mismo, en tanto que el pensador, el agente de la acción, sopesa los medios de los que dispone para alcanzar los fines que se ha propuesto y para lograrlos de la mejor manera posible. De esta suerte, sólo las acciones conscientes y voluntarias (intencionales) pueden ser racionales, puesto que en ellas hay un proceso de deliberación y decisión.

Existen varias corrientes filosóficas que explican el funcionamiento de las acciones racionales a través de la aplicación adecuada de las razones (y no por el trabajo de la causalidad mecánica). Las ‘razones’ son la capacidad humana para buscar la satisfacción y poder resolver problemas (en ello coinciden filósofos tan diferentes como Habermas, Bourdieu o Rorty). Así una acción racional:

 

• Debe estar orientada hacia algún fin.

• Los fines deben ser lógica, pero también pragmáticamente coherentes.

• Es necesario que se marquen plazos temporales y diferentes niveles lógicos.• Los fines de la acción tienen que estar articulados, brindar utilidades y ventajas reales, etc.

•Los medios disponibles y su utilización eficaz deben conocerse adecuadamente.

 

Evidentemente las líneas precedentes no constituyen el recetario de acción racional ideal, sino que son algunos elementos característicos del pensamiento filosófico que sirven de guía para una acción racional y, consecuentemente, para la conquista de cualquier acción eficaz.

La filosofía es un ejercicio de reflexión y análisis de valores, de los diferentes sentidos de los problemas humanos y de la vida, que usando una metodología trata de ‘comprender’, para llegar a explicaciones esclarecedoras, definiendo conceptos y principios y es esto lo que la hace un elemento clave para sacar partido a las acciones eficientes.

De tal manera, hacer que una organización lleve a cabo acciones racionales para lograr la competencia buscada, implica tener la capacidad de crear planteos bien fundados, de ser capaz de analizar y plantear fines, metas y objetivos lógicamente correctos y, llevarlos a cabo, con procedimientos acordes que favorezcan la dinámica de las acciones, tanto internas como externas a las organizaciones.

 

filoempresa: Gabriela berti + Godofredo Chillida

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