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Archivo de la categoría: Filosofía Práctica

Félix Guattari: los ecos del pensar. Entre filosofía, arte y clínica

El 21 de octubre saldrá a la luz el ebook, Félix Guttari: los ecos del pensar. Entre filosofía, arte y clínica, coordinado y editado por Gabriela Berti, y publicado por HakaBook. Entre filosofía, arte y clínica

Este libro se desarrolla en el sentido del devenir. Cómo aconteció, cómo prolifera, cómo se construyen vectores de resingularización de la máquina Guattari. Es bien cierto que se conserva su impronta en el pensamiento contemporáneo y en diversas disciplinas actuales, pero la fuerza de sus ideas las han hecho devenir de forma heterogénea, algunas de ellas fieles a la letra, otras acrecentando su potencia de cambio y, también, forjando una caricatura absurda y estratificada de sus conceptos e ideas, repetidas y vaciadas hasta volverlas un sinsentido.

El libro está dividido en dos partes: “Teoriza” y “Practica”. Éstas responden a la forma guattariana de trabajo, que supo entender la potencia de la teoría pero sin olvidar nunca la praxis.

Escriben en este volúmen expertos y expertas de diferentes países: España, Francia, Australia, Argentina, Uruguay y Brasil. Podemos encontrar artículos de Anne Querrien, Suely Rolnik, Gabriela Berti, Franco ‘Bifo’ Berardi, Peter Pál Pelbar, Miguel Morey, Ian Buchanan, Gregorio Baremblitt, Osvaldo Saidón, Esquizo Barcelona, presque ruines, Nanopolitics, Grupo de los lunes, Javier Toret y José Pérez de Lama, Alfonso Lans y Marcello Leggiardo.

Disponible en HakaBooks: http://www.hakabooks.com/?affid=183

 
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Publicado por en octubre 16, 2012 en Filosofía Práctica

 

En defensa del pensamiento, la filosofía y la educación pública

Laurent Dif, Caroline Fournier, Miguel Angel Alcorcón, Elena Garrido Torres, realizaron este corto para apoyar a la plataforma en defensa de la filosofía y de la educación pública y para llamar la atención sobre el vaciamiento de contenido en la enseñanza en general, y en la filosofía en particular.

 
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Publicado por en septiembre 8, 2011 en Compromiso, Filosofía Práctica

 

Pensar y crear comunidad:el legado de Lipman

El 2010 se fue dejando un hueco, porque el último fin de semana del año estuvo marcado por la muerte de Matthew Lipman (en New Jersey). Lipman fundó la filosofía con niños y niñas. Hasta antes de morir, a sus  87 años y mermado por la enfermedad, seguía pensando y replanteando lo que había escrito en su juventud. Esa fuerza incansable para seguir recapacitando y creando, se ve reflejada en su último libro, su propia autobiografía: A life teaching thinking (IAPC, 2008).

El texto describe muy bien su trayectoria, no porque cuente la historia de su vida, sino porque el título mismo ya nos habla de toda su carrera, dedicada a enseñar y a prender a deliberar filosóficamente a través del pensamiento crítico, retomando las preguntas filosóficas primeras, relevantes para la humanidad y reconociendo la importancia de crear juicios argumentados.

Su interés por hacer de la filosofía una herramienta práctica está ligado a su primeros pasos en la filosofía académica. Por un lado a la tradición griega de Aristóteles, pero fundamentalmente al pensamiento de John Dewey, sobre el que Lipman hizo su tesis de doctorado. Las ideas de Dewey fueron abriendo las puertas de Matthew Lipman hacia una nueva visión de la filosofía y de la pedagogía.

Más allá de la importancia de poner de relieve la figura de Lipman como un hombre significativo para la cultura contemporánea, su legado no sólo se resume en una larga lista de libros, intervenciones en los medios masivos de comunicación, un film producido por la BBC, clases magistrales, cursos de formación y conferencias sino, y muy especialmente, en su propuesta metodológica que enseñó a hacer filosofía, antes que a pensar sobre o escribir sobre la filosofía.

Entonces la pertinencia de escribir sobre Lipman en este espacio, ya no se valida sólo por su personalidad sino por el valor que supo introducir en sus alumnos, lectores y seguidores, para que cada uno fuera capaz de atreverse a pensar por sí mismo, a argumentar y a compartir las inquietudes con los demás. La idea de crear y trabajar siempre organizando una comunidad de investigación, realza los aspectos comunitarios del conocimiento y del trabajo común. El legado de Matthew Lipman va más allá de las fronteras de la filosofía con niños y niñas, de la formación de los y las educadoras, porque desde diferentes ámbitos podemos beber de su fuente para asimilar la importancia de la relación entre pensar y convivir, para hacer de nuestros pequeños espacios (el aula, el trabajo, etc.) un lugar mejor del que cada uno pueda salir enriquecido a través de la escucha atenta y del compartir las ideas.

Se fue Lipman, un hombre comprometido con el tiempo que le tocó vivir, con la construcción de un futuro mejor. Ahora nos queda a nosotros tomar su antorcha.

 

Día Mundial de la filosofía: la reivindicación del pensamiento

Cada año la filosofía celebra su día y, en los tiempo que corren creemos que es importante encontrar un espacio para reivindicar el pensamiento, el diálogo y la capacidad de argumentación. Estos elementos son algunas de las herramientas básicas de la filosofía. Indudablemente la filosofía es una actividad importante para nuestras vidas, que debe tener el lugar que merece en los sistemas de enseñanzas y en otro tipo de organizaciones, puesto que es una forma de ejercitar y estimular la libertad de pensamiento. Sin embargo la pregunta ¿para qué sirve la filosofía lleva?, detrás de ella tanto tiempo como siglos de desarrollo tiene. Ante esta cuestión el pensador francés Gilles Deleuze decía que:

“La filosofía no sirve al Estado, ni a la Iglesia, que tienen otras preocupaciones. No sirve a ningún poder establecido. La filosofía sirve para
detestar la estupidez, hace de la estupidez una cosa vergonzosa. Sólo tiene un uso: denunciar la bajeza en todas sus formas. ¿Existe alguna disciplina, fuera de la de filosofía, que se proponga la crítica de todas las mixtificaciones, sea cual sea su origen y su fin? Denunciar todas las ficciones sin las que las fuerzas reactivas no podrían prevalecer. Denunciar en la mixtificación esta mezcla de bajeza y estupidez que forma también la asombrosa complicidad de las victimas y de los autores. En fin, hacer del pensamiento algo agresivo, activo, afirmativo. Hacer personas libres, es decir, hombres que no confunden los fines de la cultura con el provecho del Estado, la moral, y la religión. Combatir el resentimiento, la mala conciencia, que ocupan el lugar del pensamiento (…) La filosofía como crítica nos dice lo más positivo de sí misma: empresa de desmitificación. Y, a este respecto, que nadie se atreva a proclamar el fracaso de la filosofía. Por muy grandes que sean la estupidez y la bajeza serían aún mayores si no subsistiera un poco de filosofía que, en cada época, les impide ir todo lo lejos que quisieran…pero ¿quién a excepción de la filosofía se lo prohíbe?”

La educación, la cultura, las ciencias y todas las estructuras sociales deben impulsar el pensamiento crítico y la comprensión mutua para logar corregir las relaciones de desigualdad (sociopolítica, cultural, económica, etc.). Tal como indicaba Deleuze, esta es la tarea de la filosofía: ser crítica y luchar permanentemente contra las opiniones (contra la doxa), para mejorar nuestra capacidad de analizar e intervenir en la realidad que nos toca vivir, para mejorar nuestras condiciones de vida. Así la filosofía no sólo es útil para nuestros días, sino que es absolutamente necesaria.

¡Feliz día de la Filosofía!

 
 

Reacción ante la crisis e innovación

En los últimos años la economía y las finanzas mundiales nos están haciendo sufrir más de un dolor de cabeza. Esto ha llevado a que las organizaciones y empresas deban tomar nuevas decisiones para sobrevivir a los temblores, generando también algunos temores.

Hay miles de páginas que nos hablan de la crisis como un proceso de mutación en el desarrollo de un sistema (histórico, político, fisiológico, etc.). Las crisis producen cambios en los horizontes (cercanos y lejanos)   y pueden redundar en variaciones en los rumbos que se habían marcado. En este sentido Thomas S. Khun, un filósofo de las ciencias, reflexiona sobre los cambios de paradigma y las revoluciones.

Dice Khun que, en ocasiones, un paradigma no es capaz de solventar todos los problemas que se le plantean. Es posible que los problemas persistan a lo largo de los años o de los siglos, acumulándose pero conservando la vigencia del paradigma. Sin embargo, cuando en su seno se acopian muchos temas sin resolver, el paradigma se resquebraja y se pone en cuestión. Así los científicos reconsideran si ese paradigma es un marco adecuado o correcto para abordar los problemas o si debe ser abandonado. La crisis conlleva la multiplicación de nuevos paradigmas, en un principio provisionales, que intentan solventar la o las cuestiones problemáticas. Estos nuevos paradigmas compiten entre sí y cada uno trata de imponerse como el enfoque más adecuado.

¿Qué podemos aprender de las palabras de Kuhn para aplicar a las organizaciones? Está claro que el modelo de Kuhn está pensado para las ciencias, pero tal vez sea lícito emplearlo como piedra de toque para reflexionar sobre los límites de los paradigmas operantes (económicos, estructurales, organizativos, etc.). Desarrollar herramientas que nos reconduzcan hacia el abordaje de las crisis es una sana estrategia, sobre todo si asumimos los conceptos kuhnianos: no hay paradigmas eternos y en un momento u otro tendremos que dar la cara la crisis.

La capacidad de adaptación ante los entornos cambiantes, las nuevas estructuras, órdenes socio-políticos y económicos, implica gran eficacia en el corto plazo. Eso habla de reacción ante la crisis, pero no alcanza para producir gestos de innovación. Un cambio de paradigma involucra siempre innovación: en la forma de definir los conceptos, abordar los problemas, encontrar soluciones y crear un marco de funcionamiento. Por ello es primordial que los pasos que demos ante los desafíos de las crisis sean reflexionados, y podamos distinguir entre las meras reacciones y las acciones de innovación que todo nuevo paradigma exige.

Bibliografía básica:

Kuhn, Thomas S. (2005). La estructura de las revoluciones científicas; España; Fondo de Cultura Económica.

 

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Procrastinación: “deja para mañana lo que puedas hacer hoy”

Tomar decisiones del día a día (perder peso, aprender inglés); tomar decisiones organizativas (hacer cambios en el despacho, ordenar archivos); tomar decisiones gerenciales (realizar renovaciones estructurales, buscar nuevas estrategias de mercado), etc. Todo ello nos lleva a elegir e identificar lo bueno y lo malo, lo correcto y lo indebido, así como a generar juicios valorativos. Estos son temas filosóficos muy cercanos al mundo de la organización empresarial y también de nuestra cotidianeidad.

Más allá de corrientes como el utilitarismo, el racionalismo o el sentimiento moral que hacen que cada uno tome decisiones y valide lo que escoge de forma diferente, hay algo que todos tenemos en común y que nos seduce más que cualquier otra cosa: “dejar para mañana lo que se puede hacer hoy”, aun sabiendo que traerá consecuencias o que acarra angustia.

En la década del 90 esta actitud que la humanidad ha sabido cultivar desde los primeros días de su existencia, pasó a tener un nuevo rótulo: la “procrastinación” (procrastination, como se la denomina en inglés). Ella se caracteriza por ser contraproductiva, aplazar las acciones y no saber atender a los que es necesario. Ahora bien, si la procrastinación es una especie de tendencia natural de todos los seres humanos ¿Cómo podemos compatibilizarla con nuestro trabajo que nos exige ser productivos?

El profesor de la Universidad de Berkeley George Akerlof  (antes de ganar el Nóbel), fue uno de los que comenzó a prestar atención a  este tema desde el punto de vista economía, demostrando que la gente prefiere pensar a corto plazo y percibir una gratificación inmediata. Su estudio de 1991 (llamado “Procastination and obedience”), nos muestra que a pesar de llevar relojes en los móviles y en la muñeca, no somos conscientes del tiempo.

El filósofo Agustín de Hipona afirmaba saber internamente qué es el tiempo, pero decía que si alguien nos pide que digamos qué es el tiempo, entonces la respuesta se torna casi imposible. Hoy los especialista buscan todo tipo de soluciones para ayudarnos a luchar contra nuestra ‘bestia perezosa’, desde crear una herramienta on line para generar hábitos positivos, hasta complicadas teorías neurológicas que explican qué ocurre en nuestro cerebro. La filosofía lleva más de 25 siglos en este tema, enseñándonos a distinguir medios, fines a organizarnos lógicamente según prioridades, a establecer el todo y desmembrar las partes, etc. En fin, superar la tendencia a la dilación es algo que se puede cultivar y aprender, aunque la fuerza de voluntad siempre depende de ti.

 
 

Adiós a Mario Heler

Mario Heler nos ha dejado, legando no sólo una buena cantidad de libros y artículos escritos sino también la calidez humana con la que trataba y enseñaba. Mario deja un vacío y el recuerdo de su actitud desafiante de los esquemas anquilosados del pensamiento. Su formación en filosofía (doctor en filosofía por la UBA), su larga trayectoria como docente (profesor titular regular de UBA) y como investigador (adjunto de carrera del CONICET), hacían de él no sólo un gran estudioso de la escena intelectual argentina, sino un eterno creador y buscador de conceptos nuevos.

Hasta siempre querido Mario, siempre estarás presente aunque echaremos de menos.

 
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Publicado por en agosto 23, 2010 en Filosofía Práctica, Pensar

 

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Día mundial de la filosofía (la evidencia del sujeto)

Bloggeo luego existo

Como cada tercer jueves de noviembre, el 20 este mes se celebra el Día Mundial de la Filosofía. Si consideramos que uno de los elementos que caracterizan y distinguen a esta disciplina es el pensar, sería interesante que en esta jornada pudiéramos reflexionar sobre él y la relación entre pensamiento y acción.

Descartes proclamaba que basta pensar para hacer manifiesto que el sujeto existe (cogito ergo sum), sin embargo esto no es tan evidente. Con la idea expresada por René Descartes se ha sembrado una de las simientes más importantes de la filosofía y del pensamiento occidental. No obstante también quedó encerrado el pensamiento en una especie de peonza que gira sobre sí misma, sin ser capaz de captar aquello que ocurre a su alrededor.

Si pudiéramos trazar una línea que enlace los conceptos cartesianos y las pretensiones de la filosofía académica, conseguiríamos observar hasta qué punto la filosofía ha dado la espalda a la realidad que la circunda, cumpliendo el dictum de Descartes y olvidando que, el acto de pensamiento, cobra sentido cuando desarrolla su capacidad conectiva, excediendo el propio yo (ego).

El sujeto se conforma más que como un ente aislado con una forma de pensar propia, como un espacio en el cual se cruzan múltiples componentes que entran en relación (concordante o disonantemente). De esta suerte, el ‘super-ego’ cartesiano que aprehende la realidad a través del tamiz de su propia especulación meditativa, deja al descubierto las falencias de un pensamiento autista y alejado de las capacidades cognitivas que generan las emociones, las percepciones y la praxis. De todas maneras, no se trata de instaurar una división antinómica entre los conceptos y los afectos/preceptos (percepciones), sino de integrarlos respetando su complejidad.

Un año más, ¡larga vida a la filosofía!

Filoempresa: Godofredo Chillida+Gabriela Berti

 
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Publicado por en noviembre 17, 2008 en Filosofía Práctica

 

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LA ORGANIZACIÓN METÓDICA

Cuántas veces nos llevamos las manos a la cabeza ante el caos que guía nuestras organizaciones, en cuántas ocasiones lamentamos no tener un método que facilite la consecución eficiente de nuestros objetivos.
Parece mentira, pero ya en el siglo XVII René Descartes desarrolló un giro crítico respecto a la historia de la filosofía precedente. Tal vez, siguiendo su propuesta metodológica, debamos arriesgarnos a generar nuevas vías de análisis y comprensión organizacional, para salir de las manoseadas interpretaciones presentes.

Descartes decidió centrarse en el ser humano, en la persona que ejerce el acto de meditar. Pasó el foco de atención desde el QUÉ pensar al CÓMO pensar. Si deseamos llegar a las razones ciertas, que guían nuestras acciones, no podemos quedarnos en la emisión de opiniones (lo que yo creo o dejo de creer). La refutación de las mismas me lleva a una cadena infinita de visiones subjetivas arraigadas en la tozudez, más que en la razón.

La necesidad de un método de comprensión sólido fue definido por Descartes como: un conjunto de reglas ciertas y simples, que al seguirlas nos evita tomar por falso algo verdadero. De este modo no se realizará ningún esfuerzo inutil de los propios recursos intelectuales; al mismo tiempo aseguramos la consecución de un conocimiento verdadero del entorno y de nosotros mismos. Si aplicamos esto al mundo organizacional descubrimos un posicionamiento que apunta a la optimización de recursos (económicos, tiempo, personales, etc) mediante una correcta gestión de las acciones.
Ese conjunto de normas no poseen un carácter restrictivo, sino que por el contrario generan un orden inventivo que facilita la generación de un saber compartido y que puede ser extendido por toda la organización.
En este sentido hablaríamos de un orden respecto del pensamiento de las cosas, cómo las entendemos, cómo las analizamos y cómo las compartimos. Este orden se aleja del orden jerarquizado, estático y sempiterno que muchas empresas sufrientes de cortas miras se resisten a superar.
La apuesta cartesiana nos obliga a fundamentar el método en la observación del ser humano. No nos basta con tener buen entendimiento sobre las materias y actividades empresariales, ahora necesitamos aplicar bien ese entendimiento.

Tal vez antes de afrontar un nuevo proyecto, tomar cierta decisión relevante o emitir un juicio con riesgo de ser infundado podríamos recordar las cuatro normas que Descartes enumera en Las Reglas para la dirección del espíritu:
1. Evidencia:No aceptar jamás algo por verdadero si no sabemos con evidencia que lo es (evitar precipitación de juicios y acción).
2. Análisis: Dividir cada dificultad en tantas partes como podamos y sea necesario, para resolverlas mejor.
3. Síntesis: Ordenar los pensamientos, comenzando por los objetos más simples y más fáciles de conocer, para ascender por grados hasta el conocimiento más complejo. Supondremos, incluso, el orden entre aquellos pensamientos que no se preceden naturalmente unos a otros, ejercitando la lógica y el pensamiento abstracto.
4. Comprobación: Efectuaremos enumeraciones tan enteras y revisiones tan generales como sea posible, para segurarnos de no omitir nada.

¿Cuántos gestores, directores y responsables serían capaces de afirmar que siguen pautas similares en su día a día? Tal vez tras una respuesta pobre en número podemos hallar la respuesta ante tanta ineficiencia organizacional.

Filoempresa: Godofredo Chillida+Gabriela Berti.

 
 
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