LÍDERES… EN EL DIÁLOGO
Estamos habituados a escuchar y defender la importancia del liderazgo en el buen desempeño de los equipos de trabajo. De esta manera pretendemos destacar la figura del líder como un elemento clave en la configuración de la cultura organizacional. ¿Pero de qué tipo de líder hablamos? ¿Debe poseer el líder una característica básica sin la cual sería imposible entenderlo como tal?.
Sin duda alguna, un líder lo es en tanto que tiene la capacidad y la habilidad de establer y fomentar redes dialogantes entre todos los miembros implicados en una actividad conjunta. Dialogar implica incursionar en el terreno de la palabra razonada, ir desde la propia expresión hacia el encuentro de la palabra ajena, acercando posiciones por medio de la creación mutua de un espacio habitable abierto a la interacción y al intercambio.
El desarrollo del diálogo exige una actitud viva, atenta, implicada y respetuosa, es decir, requiere un esfuerzo continuado si pretende ser un vehículo comunicacional válido y afianzado en la racionalidad. Por este motivo no hay diálogo si no se da una atención real entre los participantes, evitando las exclusiones gratuitas. El líder no puede acallar indiscriminadamente niguna voz porque ello atenta hacia el principio de la alteridad, fundamento del diálogo, de hecho su liderazgo quedaría debilitado si asumiera ese papel de censor.
De igual manera, el diálogo es una herramienta pedagógica en la que el líder es el primero en encarnar las enseñanzas derivadas de este proceso, de ahí que cualquier líder debe ser consciente de que su práctica es el ejemplo más tangible para el resto de las personas que conforman la organización. El líder que invita a la participación en el libre discurso y en la discusión está generando una dinámica de colaboración y de valoración de las diferentes posturas representadas.
A todo lo dicho hay que añadir que la fucnión del líder no termina en dar la palabra y en escuchar las propuestas, sino que debe ser capaz de detectar las carencias dialógicas de los participantes, para que los formadores (haciendo uso de contenidos filosóficos) diseñen las acciones que aseguren a todos la adquisición de métodos de argumentación sólidos que enriquezcan su aportación.
El líder ante todo debe ser líder en aunar acción y discurso dentro del contexto plural que supone la organización empresarial, sólo así podrá ser re-conocido por derecho, de acuerdo a sus competencias y a sus disposiciones.
Filoempresa: Gabriela Berti + Godofredo Chillida
