Organizaciones 3.0
Posted Julio 15, 2008 byCategories: 3.0, Cambio y renovación, Comunicación organizacional, Gestión de Conocimiento, Semántica compartida
Resulta muy interesante observar el intercambio de léxico entre los ámbitos de análisis organizacional y los entornos de tecnología de la información. A partir de este sincretismo de significados y definiciones hallamos una vinculación que evita caer en el reduccionismo interpretativo, a la hora de explicar lo que acontece en una esfera de trabajo específica. Un ejemplo claro de esta observación es el derivado del concepto “3.0”
Dentro de las organizaciones, sea cual sea su servicio o producción, el peso de la transferencia fiable y compartible del flujo informativo se ha vuelto perentorio. Así, los niveles eficientes de comunicación se elevan como una necesidad insoslayable. Si creamos un puente relacional entre las versiones de web y las estructuras corporativas podemos crear la siguiente secuencia genealógica:
La empresa 1.0 es aquella en la que la dirección ordena el quehacer, utilizando un único lenguaje uniforme (y uniformado), sin importarle si la asimilación del mensaje emitido nace de la aproximación con los trabajadores y la sociedad. Como en la web 1.0, esta empresa sólo desea dejar impresa su actividad, sin querer la implicación de otras partes.
La empresa 2.0 busca un camino de constitución más participativo, en el que las partes internas y externas implicadas colaboraban en la generación de una narración común. Así, los objetivos son generados a partir de las diferentes necesidades y su consecución se abre a la acción colaborativa. Siguiendo con el símil de la web, este tipo de organización no se limita a escribir sus contenidos, sino que permite la modificación de los mismos y la participación dinámica de otros agentes.
Por último, la organización 3.0 ofrece la máxima apertura ya que se basa en establecer una conexión constante sin importar su ubicación física; de ese modo el acceso a la información se da en cualquier lugar y en cualquier sentido. Para una correcta gestión debe protegerse de la polución informativa, donde el texto escrito, volcado en infinidad de reportes y registros, se ve amenazado por gráficos e imágenes que reflejan lo que ocurre en tiempo real. Este hecho afianza la interconexión de las personas, que ya no se definen desde su individualidad sino como miembros de un equipo específico. Por eso la empresa 3.0 desea traducir el conocimiento tácito en conocimiento explícito, expansible entre todos los miembros. Si la web 3.0 se define como semántica, la empresa 3.0 establece su consolidación a partir de la fijación de una semántica compartida entre las partes vinculadas. Ya no hay necesidad de un browser monolítico y todo poderoso, ya no hay un único dedo que señala la mejor decisión a tomar “clickando” sobre el ratón, ahora todos los dedos entran en juego y la multiplicidad de opciones exige de una automatización de los procesos activos.
En ese sentido la relevancia de un único lenguaje directivo ha quedado tan obsoleta como la utilización de un canotier en una mañana de domingo marinero. Llego el tiempo de los metalenguajes, de la metacomunicación, de la empresa 3.0.
Filoempresa: Godofredo Chillida+Gabriela Berti.








